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miércoles, 2 de octubre de 2013

Joder. Suena 'Baby Blue' y te marchas

Joder. Suena Baby blue y te marchas. Te vas con esa sonrisa lela, con esas gafas de pasta y ese pelo ensortijado. Te piras y nos dejas aquí a nosotros. Solos. Abandonados. Llorando por tu huida; gritando por tu despedida; nerviosos por tu adiós. Y me pregunto lo mismo que Badfinger: "¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo decir?". Y no encuentro respuesta. Y es que me jode mucho que nos dejes con esa mirada bobalicona, tirado en el suelo, con una mano en el pecho y la mente ya muy lejos de acá. Porque ya no habrá noches de clausura en una caravana, ni dominará el sol el endemoniado desierto de Albuquerque. Ya no. Te fuiste Walter White. Ya no estás. "Guess that's all I have to say". Supongo que era todo lo que tenía que decir. Gracias Breaking Bad.

domingo, 4 de abril de 2010

Cuando Sabina se rindió a Madrid

Por mucho que ahora diga, la devoción de Joaquín Sabina por Madrid no siempre existió. Su amor por la capital española -por sus calles, estaciones de metro y bares- no lo acompañó desde el primer instante en el que pisó la Gran Vía. De hecho, así lo reflejaba en sus canciones. Por ejemplo, esta es la versión inicial de Pongamos que hablo de Madrid:

"Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,

pongamos que hablo de Madrid"

En 1986 la letra cambió. Sabina modificó un par de versos de esta estrofa y le dio la vuelta a los que, hasta hora, eran sus sentimientos oficiales por la capital:

"Cuando la muerte venga a visitarme,
no me despiertes, déjame dormir,
aquí he vivido, aquí quiero quedarme,
pongamos que hablo de Madrid”