Ya luce
Sevilla de azul. Lista y preparada aguarda la capital hispalense a mañana. Hoy arrancó
el Congreso del PP, pero el sábado y domingo alcanzará su cénit. Una cita organizada por y
para Javier Arenas, para darle otro empujoncito más en su carrera hacia San Telmo. A falta de salvas que ensordezcan a los presentes, el líder de los populares andaluces deberá conformarse estos días con la ingente
cantidad de piropos que le dedicarán sus compañeros de partido.
Y es que las gaviotas -¿habrán venido de Cádiz o Huelva?- ya revolotean y anidan junto al Guadalquivir. Las
calmadas aguas del PP-A, a semejanza de las del antiguo río Betis, ya enfilan hacia el 25-M. Fluye el curso, según parece, hacia una victoria segura de los populares. Un resultado que podría terminar siendo insuficiente, si se les escapa
la mayoría absoluta y la izquierda vuelve a aliarse.
Desde luego, la sede de este Congreso no resultó elegida al azar. Eso no se le escapa a nadie. Dos semanas después del paso de los socialistas por Sevilla, el PP
ejerce de contrapunto en la misma ciudad. Donde el PSOE dejó heridos y luchas fratricidas; los populares quieren demostrar su unidad, fuerza y poder. Arenas hace suyo
aquello que versara Lorca:
"Sevilla es una torre / llena de arqueros finos. /[...]/ Sevilla para herir /¡Siempre Sevilla para herir!". Porque el presidente regional del PP-A apunta su flecha
hacia a Griñán. La dirige al corazón. Espera no fallar este 2012 -sería la cuarta vez ya-. Arenas quiere asestar el golpe definitivo a los socialistas. El próximo 25 de marzo veremos si erró en su disparo.