Once veces. Jorge Fernández Díaz se sentó el pasado 13 de febrero en el Congreso y utilizó hasta once veces la palabra “asalto” para referirse a los saltos de las vallas de Ceuta y Melilla protagonizados por inmigrantes —incluido el que había acaecido apenas siete días antes y que acabó con la dramática muerte de 15 subsaharianos en la tragedia de Tarajal—. Ese término, precisamente, se repite también en los comunicados de Interior, en las notas de prensa enviadas por las delegaciones del Gobierno y, por supuesto, en las sucesivas declaraciones de los cargos públicos de las ciudades autónomas, como Imbroda y El Barkani. ¿Casualidad?
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domingo, 9 de noviembre de 2014
domingo, 24 de abril de 2011
¿Qué es un swap?
En plena crisis, en la cotidianidad periodística se han colado algunos términos propios del lenguaje económico y que, hasta ahora, rara vez se observaban escritos en los diarios generalistas. Pero es lo que tiene la coyuntura económica, que los palabros más inusuales copan titulares, textos y portadas de medios de comunicación. Entre ellos, sin lugar a dudas, se encuentra el swap -también denominado IRS o Clip-.
Entonces, ¿qué es un swap? En principio, básicamente una disposición adicional -es decir, un punto de esos que viene plasmado en la "letra pequeña"- que se añade a los contratos hipotecarios; y que implica que los créditos se encuentren ligados a un tipo de interés fijo durante un plazo determinado (sin importar las variaciones externas que puedan producirse en índices como el Euribor). Al menos, eso era lo que significaba para las cajas de ahorros y bancos. Pero, los clientes se pusieron en pie de guerra con la crisis y tal concepción ha variado a raíz de las sentencias judiciales. De hecho, el propio Banco de España reconoció a instancias de los afectados por este tipo de cláusula, que el swap no equivale a convertir un préstamo variable en otro a tipo fijo, como pretendían las entidades en su defensa. E, incluso, algunos jueces creen que tiene tintes especulativos; por lo que las entidades financieras deberían haber informado a sus clientes detalladamente del carácter de estos.
Y es que los swap resultan un verdadero chollo cuando los índices hipotecarios se encuentran por las nubes. Y, precisamente por ello, su inclusión en los contratos se popularizó cuando el Euribor tocó techo en julio de 2008, alcanzando el 5,393%. Evidentemente, cuando este tipo de interés bajó, el negocio se acabó y el hipotecado comenzó a pagar mucho más de lo que debía.
El problema con esta disposición radica en si los clientes recibieron la información suficiente y adecuada al firmar sus respectivos contratos. Lo cierto es que más de un centenar de sentencias judiciales subrayaron que los swap se comercializaron de forma irregular o mediante abusos de las entidades financieras.
Y es que los swap resultan un verdadero chollo cuando los índices hipotecarios se encuentran por las nubes. Y, precisamente por ello, su inclusión en los contratos se popularizó cuando el Euribor tocó techo en julio de 2008, alcanzando el 5,393%. Evidentemente, cuando este tipo de interés bajó, el negocio se acabó y el hipotecado comenzó a pagar mucho más de lo que debía.
El problema con esta disposición radica en si los clientes recibieron la información suficiente y adecuada al firmar sus respectivos contratos. Lo cierto es que más de un centenar de sentencias judiciales subrayaron que los swap se comercializaron de forma irregular o mediante abusos de las entidades financieras.
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