Once veces. Jorge Fernández Díaz se sentó el pasado 13 de febrero en el Congreso y utilizó hasta once veces la palabra “asalto” para referirse a los saltos de las vallas de Ceuta y Melilla protagonizados por inmigrantes —incluido el que había acaecido apenas siete días antes y que acabó con la dramática muerte de 15 subsaharianos en la tragedia de Tarajal—. Ese término, precisamente, se repite también en los comunicados de Interior, en las notas de prensa enviadas por las delegaciones del Gobierno y, por supuesto, en las sucesivas declaraciones de los cargos públicos de las ciudades autónomas, como Imbroda y El Barkani. ¿Casualidad?
Mostrando entradas con la etiqueta inmigración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inmigración. Mostrar todas las entradas
domingo, 9 de noviembre de 2014
miércoles, 27 de agosto de 2014
La inmigración no es un problema
Las pateras han vuelto al Estrecho de Gibraltar camino de Europa. A un ritmo nunca antes conocido.
Y, con ellas, la inmigración irregular ha regresado en pleno agosto a
las portadas de los periódicos y a los titulares de los informativos de
televisión y radio. Por tercera vez este año: tras las muertes de la playa de Tarajal (Ceuta) y el aumento del número de saltos en la valla de Melilla. Pero, pese a esa mayor exposición pública y "al alarmismo del Gobierno" —en boca de las ONG—, los españoles tienen muy claro que la inmigración no es uno de los principales problemas del país.
miércoles, 3 de agosto de 2011
La realidad contradice a Anna Terrón
Recupero aquí y ahora la entrevista que le realicé, hace apenas unas semanas, a la secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Anna Terrón. La traigo porque me gustaría demostrar como los políticos matizan demasiado la realidad, modificándola a su gusto y en función de sus intereses. En primer lugar, reproduzco una de las preguntas incluidas en la entrevista [aquí completa]:
-¿Marruecos deja de controlar sus fronteras y permite el paso de inmigrantes cuando le interesa?
-No. Tenemos, sobre todo en estos momentos, una buena relación con Marruecos, incluso en la frontera. No pienso que esté incumpliendo sus obligaciones.
De forma clara, en esta respuesta, la secretaria de Estado aseguró entonces que Marruecos controlaba perfectamente sus costas y fronteras; sin que se produzca dejación de funciones según sus intereses, ya sea por razones de política exterior o interior. Evidentemente, esta pregunta tenía su base. La entrevista se produjo el 10 de julio, cuando crecía de forma exponencial la llegada de inmigrantes a Ceuta, Melilla, Islas Canarias y el sur de la Península. Y, además, cuando desde los gobiernos de las dos Ciudades Autónomas se denunciaba los continuos 'descuidos' de las autoridades del país alauita a la hora de vigilar su litoral -desde donde salen la mayor parte de las pateras que llegan a España-.
Ahora, vistas las conversaciones entre ambos países, parece que Terrón no describió la verdadera realidad. El Ejecutivo instó a Marruecos a frenar la inmigración irregular. Esto fue el 13 de julio, tres días después de la entrevista. Y no sólo eso. En un encuentro con representantes del Gobierno español; el responsable de control fronterizo de la nación africana, Khalid Zerouali, reconoció cierta dejadez en estas funciones. "Dio a entender que las fuerzas de seguridad marroquíes habían estado muy absorbidas por la supervisión del desarrollo del referéndum, del 1 de julio, sobre la nueva Constitución, pero que se dedicarán de nuevo de lleno a sus tareas habituales", escribe Ignacio Cembrero en El País.
Evidentemente, en la entrevista, la secretaria de Estado maquilló las relaciones con el país alauita, que siempre resultan muy complicadas en asuntos de inmigración y fronteras. Es cierto que no existe una tensión exagerada entre ambos países, pero el tira y afloja resulta indudable. ¿Diplomacia o mentirijillas de político?
-No. Tenemos, sobre todo en estos momentos, una buena relación con Marruecos, incluso en la frontera. No pienso que esté incumpliendo sus obligaciones.
De forma clara, en esta respuesta, la secretaria de Estado aseguró entonces que Marruecos controlaba perfectamente sus costas y fronteras; sin que se produzca dejación de funciones según sus intereses, ya sea por razones de política exterior o interior. Evidentemente, esta pregunta tenía su base. La entrevista se produjo el 10 de julio, cuando crecía de forma exponencial la llegada de inmigrantes a Ceuta, Melilla, Islas Canarias y el sur de la Península. Y, además, cuando desde los gobiernos de las dos Ciudades Autónomas se denunciaba los continuos 'descuidos' de las autoridades del país alauita a la hora de vigilar su litoral -desde donde salen la mayor parte de las pateras que llegan a España-.Ahora, vistas las conversaciones entre ambos países, parece que Terrón no describió la verdadera realidad. El Ejecutivo instó a Marruecos a frenar la inmigración irregular. Esto fue el 13 de julio, tres días después de la entrevista. Y no sólo eso. En un encuentro con representantes del Gobierno español; el responsable de control fronterizo de la nación africana, Khalid Zerouali, reconoció cierta dejadez en estas funciones. "Dio a entender que las fuerzas de seguridad marroquíes habían estado muy absorbidas por la supervisión del desarrollo del referéndum, del 1 de julio, sobre la nueva Constitución, pero que se dedicarán de nuevo de lleno a sus tareas habituales", escribe Ignacio Cembrero en El País.
Evidentemente, en la entrevista, la secretaria de Estado maquilló las relaciones con el país alauita, que siempre resultan muy complicadas en asuntos de inmigración y fronteras. Es cierto que no existe una tensión exagerada entre ambos países, pero el tira y afloja resulta indudable. ¿Diplomacia o mentirijillas de político?
lunes, 1 de agosto de 2011
Esclavas del Estrecho
De las zonas rurales de Nigeria a los prostíbulos de Cataluña y Madrid. Del desierto del Sáhara a las carreteras secundarias de Barcelona, Sevilla y Bilbao. De los golpes, amenazas y violaciones a la prostitución. De África a Europa. La mayoría de prostitutas inmigrantes que sobreviven en España son de origen nigeriano. Lo dicen las estadísticas oficiales e instituciones como Médicos del Mundo. Una situación que responde, básicamente, a que las mafias de dicho país se encuentran perfectamente organizadas y sus tentáculos ya se han implantado en buena parte de la Península Ibérica.
Sus historias reflejan el verdadero drama de la inmigración. Una coyuntura que sufren sus protagonistas, los más débiles. En época de crisis, de odio al extranjero, de xenofobia exagerada e injusta; ahora, más que nunca, debe recordarse que estas personas sólo buscan en el Viejo Continente algo tan simple como una oportunidad, una vida mejor o comer todos los días.
En una serie de reportajes publicados en Europa Sur logramos plasmar el testimonio de estas nigerianas, arribadas a Europa a través del Estrecho de Gibraltar. Antes de llegar a España, atravesaron el desierto del Sáhara y sufrieron abusos, amenazas y violaciones. Después, una vez en nuestro país, les esperaba la extorsión y la explotación sexual forzada. En esto, el vudú juega un papel fundamental a la hora de atemorizarlas.
"A una de mis amigas la dejé en el desierto de Marruecos. Íbamos juntas. Ella estaba muy cansada, no podía andar. El resto de personas me dijo ¡ven, ven, vamos!. No podíamos esperar por ella. Yo lloraba. La dejé. Ella murió. No sé", explica una de estas mujeres. "El desierto es muy peligroso. Aunque no hagas nada malo, ellos [en referencia a los tratantes] te golpean. Ellos violan mujeres. Tú no dices nada porque es el desierto. Si hablas, te matan", explica una nigeriana afincada en Cataluña. "Te comes tu mierda, te bebes tu orina", recalca otra.
Reportajes:
- Esclavas del Estrecho
- Supersticiones, amenazas y vudú para explotarlas
P. D.: Tambén reprodujeron estos reportajes Diario de Cádiz, Diario de Sevilla, El Día de Córdoba, Granada Hoy, Diario de Jerez, Málaga Hoy y Huelva Información.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Sánchez Camacho y la xenofobia oculta
La última propuesta del PP catalán linda la xenofobia. El contrato de integración presentado por Alicia Sánchez Camacho -donde insta a los inmigrantes a volver a su nación tras no encontrar trabajo durante un periodo de tiempo "razonable"- implica un desconocimiento absoluto de la inmigración y una deshumanización del drama que supone abandonar tu propio país en busca de una vida mejor. Muchos de los inmigrantes a los que la líder popular "invita" a volver a sus casas pueden llevar, por ejemplo, varios años viviendo en España: tener sus amigos aquí, que sus hijos ya vayan a un colegio de aquí, que su vida (aquella que tanto les ha costado reconstruir seguramente) ya esté aquí. El discurso de Sánchez Camacho convierte a los inmigrantes en mera mano de obra, a la que se puede trasladar de un lugar a otro sin importar sus sentimientos o nuevos lazos sociales que hayan creado. ¿Estaríamos de acuerdo con tratar igual a los inmigrantes extremeños, andaluces o gallegos que dejan sus hogares para ir a Barcelona, Madrid, Bilbao o Sevilla en busca de un futuro? ¿Les invitaríamos también a dejar su nueva vida cuando no encontraran un trabajo en un periodo de "tiempo razonable" en dicho municipio? ¿Seguro que detrás de esta propuesta no se esconde cierta creencia de superioridad y desprecio? El tufillo xenofobo y racista sobrevuela este tema.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


