Mostrando entradas con la etiqueta Corea del Sur. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Corea del Sur. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de julio de 2013

El tuit (y el accidente) que le hizo famoso

El avión de David Eun (@Eunner) se ha estrellado en San Francisco. Era un Boeing 777 con capacidad para 300 pasajeros. Y, según los primeros datos, la cola del avión se habría desprendido del aparato en la maniobra de aterrizaje; cuando la aeronave intentaba tomar tierra en el aeropuerto de la ciudad. David no ha contado nada de eso. Ni siquiera ha informado sobre si había heridos. Pero él ha sido un testigo fundamental para conocer rápidamente el alcance del suceso. Porque, tan sólo unos pocos minutos después del accidente, subió a Twitter un mensaje con una foto. En él decía mucho:




Un tuit que ha corrido como la pólvora por las redes sociales. Algunos medios de comunicación, como El País, utilizaban esta imagen para ilustrar su noticia. Sumaba ya casi 26.000 retuits y 2.600 favoritos en el momento de escribir este post. Después de ese mensaje, el hombre ha seguido contando lo que ocurría en su cuenta personal. Y los seguidores de David se han multiplicado rápidamente. Un buen ejemplo del alcance nacional e internacional de las redes sociales. Y de sus potencialidades.

miércoles, 1 de agosto de 2012

La imagen más hermosa de los JJOO

Las luces apagadas, el silencio latente y las lágrimas en los ojos. Así, cual guerrera hundida por la desidia y la desesperanza, Shin a Lam afrontó la injusticia. Por muchos éxitos que se sucedan estos Juegos Olímpicos; por muchos récords que se batan y medallas que se besen; la imagen de esta deportista será la más hermosa de Londres 2012. Hundida, sentada en el tatami, pensativa, amargada por lo que pudo ser y no fue, por lo que le arrebataron, por ese eterno segundo que no terminaba y que los árbitros se empeñaban en alargar. Por ese infinito tiempo.


Una instantánea dolorosamente hermosa. Porque, quizás, parte de la belleza de la competición y del deporte se encuentre en la propia derrota. En los errores propios y ajenos. En el aprendizaje. En la huida. En las lágrimas. En la historia que puede llegar a esconder una estocada. En cómo se pasa de la gloria a la decepción, de los laureles del César al averno. Y Shin a Lam lo averiguó de la forma más cruel. Y después quisieron arreglarlo con una mísera medalla de consolación, que acentúa aún más el dolor. Porque, si nadie quiere colgar en su pared sus propios fracasos, menos aún los de los otros: los de los árbitros.